El 26 de marzo,
en conmemoración de los 36 años del golpe de Estado, se conoció en los
Tribunales Federales de bulevar Oroño al 900 el veredicto en la causa Díaz
Bessone, el segundo juicio a represores de la dictadura en Rosario.
Ramón Díaz Bessone, fue el imputado de mayor
jerarquía. Además del ex comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, fueron
juzgados los ex policías José Lofiego, Mario Marcote, Ramón Vergara, José
Scortechini, y el civil Ricardo Chomicky, ex militante montonero acusado de
“colaborar con la dictadura”.
La Fiscalía y las querellas que representan a la
agrupación Hijos y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación pidieron
prisión perpetua para Díaz Bessone y Lofiego, y 25 años de cárcel para los
otros integrantes de la patota.
Los magistrados Otmar Paulucci, Jorge Venegas y
Beatriz Caballero, integrantes del Tribunal Oral Federal número 2, leyeron la sentencia que marcó el final del
mencionado proceso judicial. El veredicto estuvo basado en los alrededor de 150 testimonios de
sobrevivientes que pasaron por el centro
clandestino más grande de la provincia.
A 36 años del golpe cívico-militar, recordado el
sábado pasado por miles de rosarinos que marcharon al Monumento, querellantes,
testigos, ex presos, militantes de organismos de derechos humanos, de
organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales celebraron la sentencia en la causa Díaz Bessone.
“Alrededor de 150 testigos declararon en este
juicio, y hay que sumar unos 50 testimonios más por teleconferencia y por
escrito. Salvo Chomicky, el resto de los imputados llegó al final del juicio en
condición de detenidos. Díaz Bessone está con prisión domiciliaria y los demás
represores están detenidos y procesados pero por otra causa, que sería la
segunda parte de la megacausa Feced. Quedaron detenidos el año pasado después
de la indagatoria del juez Marcelo Bailaque, que hace pocos días los procesó.
Esta otra parte todavía no tiene fecha de elevación a juicio”, declaró Gabriela
Durruty ( abogada querellante en representación de Familiares)
El gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, que
presenció la audiencia en la que se leyeron las condenas, afirmó que la
sentencia "demuestra cómo ha avanzado la Argentina desde el inicio de la
democracia". Y dijo que los progresos son "en primer lugar, en cuanto
a la conciencia colectiva, y en segundo, porque en ningún lugar del mundo se
llevan adelante juicios de estas características"; y agregó "fue un
día histórico para la provincia de Santa Fe porque ésta era la causa por
delitos de lesa humanidad más emblemática de la ciudad de Rosario y su zona de
influencia, por la cantidad de casos que se juzgan".
Si bien la gran mayoría de testigos, familiares y
abogados destacaron la importancia de la condena al general Díaz Bessone, hubo
espacio para otras voces. La madre de Plaza de Mayo Herminia Severini se fue
muy molesta. "Si todos están acusados de delitos de lesa humanidad no
puede haber tantas diferencias. Lesa humanidad es una misma cosa, pero aplican
todo tipo de vericuetos para cambiar la situación

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